Con el timpo te das cuenta que si estás al lado de una persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabás deseando no volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de falsas amistades.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste... durante toda su vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, y perdonar es sólo de almas grandes.